Ya al principio del libro una frase advierte que todas las historias representan el futuro, excepto aquellas escenificadas en el futuro que representan el presente.
Esta novela parodia los roces políticos en el tema vasco, así como otros aspectos de la vida actual, no barriendo demasiado para un lado ni para otro. Y consigue ser divertida.
Aunque también hay momentos en los que no estoy seguro si es intencionado o no, pero que da por hecho ciertos tópicos que no son reales.
Un androide vasco, que evidentemente entiende tanto el español como el euskera, insiste en hablar solo en el alemán para que el protagonista (un “maketo” relacionado con Nueva Euzkadi) no pueda entenderle, rememorando una famosa frase de Sabino Arana.
Realmente esto solo lo he vivido en una ocasión en el País Vasco.
La obsesión de los “Taurotas” con el pasado, como el planeta donde nunca se pone el sol.
Preocuparse por el pasado… Como si el español promedio (o humano promedio ya puestos) se interesara por algo que no fuera el Gran Hermano.
En fin, puestos a recomendar lo recomiendo. No creo que se estudie en la universidad dentro de dos siglos pero aun así entretiene. Y nunca está de más experimentar la realidad de un modo diferente al habitual.