Lunes, 25 de septiembre de 2006
La verdad es que han sido unos días extraños. Ya venia de antes pero estos últimos han sido especialmente raros.
Siempre me han dicho que me tomo las cosas demasiado a pecho, cuando yo lo que creo es que simplemente me concentro en el problema a resolver y no me ocupo de nada más.
Hasta que no desaparece cualquier otra necesidad es solo una distracción.
Así que cuando este sábado me senté a comer llevaba unas 36 horas despierto, y hacía unas 48 horas de mi última comida.
Normalmente estas maratones preocupan a los que me rodean, pero la verdad es que cuando llego a estos extremos no puedo gastar tiempo en las preocupaciones de los demás, por lo que me suele poner de mal humor que vengan a preocuparse por mí.
Durante ese tiempo intente poner en orden mis ideas, y replantear los siguientes pasos a dar para no equivocarme. También hablé con algunas personas sobre lo que me pasaba por la cabeza.
Uno me dijo que tal vez debería ver un medico si seguía pensando así tal vez debería ver a un medico, a lo que siguió una discusión sobre la utilidad o no de los psicólogos.
La conversación llegó a derroteros a absurdos, JURO que se dijo esto.
> Vamos a ver si lo entiendo. ¿Intentas convencerme de que los psicólogos son gente normal (trabajo con ellos y se que no) diciéndome que el tuyo dejó la carrera y se hizo gaitero?
Otro amigo al que hice más caso me recomendó que saliera esa noche.
Llevaba ya tres semanas sin salir y aún no me encontraba calmado, pero necesitaba aire fresco y decidí prepararme para Bilbao.
Vaqueros negros.
Camiseta negra de superman.
Zapatos negros
Calcetines y calzoncillos negros también.
Me guardé mi pequeño secreto hasta que hubieran caído el suficiente alcohol y algún que otro porro para que ningún buen samaritano evitara que ahogara penas en alcohol.
La noche no es que fuera memorable. Pero al menos pude hablar con una amiga de allí, alguien que tiene la extraña afición de darme de bofetadas bastante a menudo (cada vez que abro la boca) pero con la cabeza lo bastante amueblada como para tener una conversación interesante.
Nos contamos penas y esas cosas. Ella básicamente intentó que reformulara las cosas. No que viera algo positivo en todo, sino que creara algo positivo.
También me llamó la atención como cada 20-25 palabras me decía que me consideraba un buen amigo pero solo un amigo (ni que yo hubiera hecho ademán de algo distinto, en fin debo tener cara de violador en serie).
El caso es que por una diferencia de pareceres con el conductor del coche me quedé en Bilbao. Y ya que los “indígenas” debían estar en algún local no podía localizarles por el móvil me fui en metro a la estación de autobuses.
Eran las 04:50 cuando llegue.
Hasta que abrieron las taquillas (a las 6 de las mañana) hice tiempo como pude, mayoritariamente jugando al arkanoid en el móvil. ^^U
En uno de esos momentos se me acercó un “ruso o de por ahí”, con quien tuve que comunicarme en mi rudimentario ingles.
>Excuse me. I’m looking for the trains...
>Ehh.... I’m foreign. I’m ... not from here.
>Not from here. Ok, thanks.
>Sorry men.
Nota mental: Si al final me quedo descolgado de la universidad aprovechar ara mejorar el inglés.
También una señora mayor que no sabía desbloquear su móvil
Realmente en una estación te encuentras a un montón de gente particular.
Cuando abrieron las taquillas cogí mi billete para las 7 (otra hora esperando).
Explorando por los alrededores encontré una de esas maquinas expendedoras de comida.
El primer intento acabo con la maldita palmera atascada.
Al segundo termine con dos palmeras.
Le acabe ofreciendo la segunda palmera a un senegalés que se había acercado a preguntarme la hora. Resulta que estaba con el Ramadán así que tuve que comerme yo las dos, pero pasamos el rato hablando.
Se llamaba Samba, y acababa de llegar a España, estaba esperando a un amigo que le iba a llevar hasta San Sebastián.
Seguimos hablando sobre el clima y esas cosas. Al final cuando llegaba mi autobús le acabé preguntando si tenia un sitio fijo donde ir o un trabajo allá en San Sebastián a lo que me contesto que no.
Antes de irme le di 50 euros que tenia en la cartera para que no le fuera tan difícil empezar.
Casi me asuste con el abrazo que me pegó. Me pidió mi móvil para agradecérmelo si se encontraba afianzado en un lado.
Esta tarde me llamó. Me decía que de San Sebastián iban para otro sitio que no entendí muy bien (su español tampoco es que fuera muy bueno). Pero me alegró que se acordara y que pareciera que no le iba muy mal.
Al menos creo que esto fue algo bueno, que mereció la pena.
Espero que le vaya bien a aquel tipo cuya religión me obligó a comerme dos palmeras. :)
Por: Rufus Stunt Bum | Personal | Comentarios (0) | Referencias (0)