Viernes, 22 de septiembre de 2006
Quise mejorar el ordenador.
Acabe gastando casi el doble de lo que me habría costado la mejora de haber ido bien, solo para que el ordenador se quedara como estaba.
La universidad después del bachillerato.
La ludopatía de alguien muy cercano hizo que fuera una suerte que no tuviera que dejar de estudiar el último año de bachiller para ponerme a trabajar.
Me arriesgué más de lo que he hecho nunca para encontrarme con la única chica a la que he querido.
Dos días más tarde me encontraba a 400 Km. de mi casa. Solo. Sin un puto duro. Con resaca y con hambre.
Para librarme de la rabia decido pasar un hora al día golpeando un saco de arena.
Tras tres semanas de tratamiento no logro nada. Solo una lesión en la muñeca.
Sigo igual, solo que ahora no puede ni desquitarme golpeando el maldito saco.
Me esforcé durante dos años para quedar entre los mejores del curso de formación profesional. Luego encontré un trabajo con el que pagar la universidad.
Ahora resulta que estoy el número 57 de una lista de 50 admitidos.
Aún no se como es posible que si tienen que reservar un 30% de las plazas a los de FP el que quedo segundo de Cantabria se queda fuera.
¿Habrán decidido matricularse los mejores de España aquí?
No, por encima de mí hay gente a la que le saco hasta tres puntos de nota media.
La mayor parte de las veces tuve que esforzarme más que los que tenia alrededor para conseguir menos.
Aún así trabajé lo suficiente para superarles incluso con el handicap.
¿Y ahora ya no me dejan ni intentarlo?
Pero bueno, me queda el consuelo de que tengo el titulo que me vi obligado a solicitar para poder preinscribirme. 46 euros a tomar po’l culo. Gastados en un titulo que no quería para nada.
Y la ampliación de jornada que rechace porque me iba a poner a estudiar.
Sin una titulación seria. Sin un sueldo decente. Sin novia. Y sin ganas de nada.
Sin perspectiva de que nada mejore.
Me gustaría encontrarme ahora, como tantas veces antes, con esos cabrones que me hicieron creer que la vida es justa y que si hacía mi parte no debería preocuparme por nada.
Debería sacarles las tripas. Y ver si viven en el mundo real o tienen “entrañas mágicas”.
Aunque puede que si sea justo al estilo de “Si la montaña no va a Mahoma…”.
Ya que no podemos ofrecerle lo que se merece puteemosle hasta que se convierta en alguien tan vil como el que se merecería esas cosas.
Si algún dios hubiera creado ese sistema no podría negar que tiene sentido del humor.
Por: Rufus Stunt Bum | Personal | Comentarios (0) | Referencias (0)