Me han vuelto a cazar. Es mi punto débil.
Saben que aunque me da igual lo que otros puedan pensar, no soporto que me insistan mil veces con lo mismo. Y que si no es algo sobre lo que tenga una posición firme, les acabare haciendo caso con tal de un poco de silencio.
Primero fueron los malditos batidos de proteínas. “Con esto deberías subir unos 6 kilos en un mes”.
No fue mal del todo, solo perdí medio kilo aquel mes.
“Pues te doblaremos la dosis” dijeron.
Con eso consiguieron que dejara de perder peso, pero nada de subir.
Hora el nuevo invento (que se suma a los anteriores) es una especie de spray, con propósito todavía desconocido. Escribo esta entrada como recordatorio de cuando lo empecé a tomar.
Puede que si esto tampoco funciona me den por imposible y me dejen en paz. Todo se vera.
De verdad, que varias personas sin relación entre sí te digan una y otra vez lo mismo acaba por cansarte. Y no hay nada que soporte peor que las repeticiones innecesarias.
¿No entendéis que yo me veo bien así y que vuestra opinión no me importa?
¿De que me va a servir subir de peso? ¿Voy a cobrar más en el trabajo? ¿Me va a surgir una novia? ¿No, verdad?
Ah, que si me tomo veneno os calláis. ¡En vaso de tubo, por favor!