Durante el sueño he tenido una experiencia Zen y he reflexionado sobre mi situación.
Por un lado cada vez parece más complicado que acabe teniendo un Linux funcional.
Por otro lado cada vez que me están metiendo más prisas, y ya se me están acabando las respuestas bordes para que me dejen en paz.
Lo que más me jode es cuando me dicen que mi gran fallo es que mis problemas los extiendo a mi trato con los demás. ¿Mis problemas? ¿MIS problemas? ¿Perder ya tres días intentando salvar SUS es mi problema?
Llevo varios días sin poder navegar, ni escuchar mi música,
Y finalmente no quiero pasarme lo que me queda de vacaciones explicando a otros como funciona Linux y resolviendo chorradas.
Resultado. Volvemos a Windows. Tanto ruido para nada.
La instalación de Windows no da ningún problema. Reconvertir la partición de FAT32 a NTFS es pan comido. Solo queda pasar los archivos que aun quedan en la EXT3 y los datos que quedan en el tercer disco duro.
Los datos EXT3 los muevo fácil gracias a un programa llamado EXT2FS. Para los datos de tercer disco duro decido montar un FTP en mi Windows y desde una Live en el “ordenador de pruebas” copiar los archivos.
Y veo que en mi equipo secundario no responde el ratón. Paso al equipo primario y de pronto ha dejado de funcionar.
En la BIOS del primario no consigo que vuelva a funcionar.
¡Pero es que en la BIOS del secundario ni siquiera responde el teclado!
En ese momento se me colmo el vaso. Llevaba ya unos días aguantando gilipolleces y jodiendome por unos datos que ni siquiera me importaban lo más mínimo.
Demostré lo mucho que me importaban intentando cargarme el ordenador a patadas. Luego salí a dar una vuelta, necesitaba aire.
DÍA 4
Puede que quedará como un loco por casi destrozar algo que era mío. Tanto por pagarlo como por construirlo. Pero la verdad es que lo necesitaba.
Tras liberarme de la rabia acumulada durante días y tomar un poco de aire fresco la solución vino a mí. En tres minutos di con el problema. Y aunque me hizo falta comprar un ratón (que era lo que estaba jodido desde un principio) y un teclado (el anterior me lo cargué la noche anterior) nuevos, todo fue bien.
Eso sí, tuve que desfragmentar el disco duro. Tanta conversión, reconversión y redimensionado hacían que sonara como una motocicleta.
Pero como digo, el desfragmentado le sentó bien.
Lo que si recuerdo es una conversación que tuve con un amigo mientras iba a comprar los componentes. Este es uno de esos que no tiene ni puta idea de ordenadores, y que es capaz de llamarte para la más mínima chorrada a cualquier hora (tuvo los huevos de llamarme a las 10:00 de la mañana un domingo para decirme que tenia un virus en el ordenador, a pesar e que sabia que yo había salido la noche anterior).
Aunque normalmente mandarle a la mierda no funciona, asustarle o hablarle de que solo lo harás por dinero te garantiza un poco de paz.
La conversación fue más o menos así:
> Me he comprado una tarjeta de sonido y unos altavoces…
> ¿Y?
> Por si podías ponérmelos…
> ¿Me has visto cara de servicio técnico? El domingo me despiertas y hoy con esta mierda. Ya te he dicho que estoy harto de arreglarte el ordenador para que luego tú se lo dejes a esos homínidos que tienes por amigos y que lo vuelvan a joder al día siguiente. Que si quieres que vuelva a hacer algo me pagues.
¿> Y no podrías enseñarme a hacerlo?
> ¿Te refieres a enseñarle a manipular hardware a un tío que no sabe ni mirar el correo? ¿Y por teléfono? Claro hombre. Ningún problema.
> Ah, gracias. Dime, ¿Qué hago?
> Oye, tú de sarcasmo me parece que no sabes mucho… Lo que te estoy diciendo es que no te puede enseñar.
> Ah, ¿entonces vas a venir?
> ¿Pero tú eres tonto? Te estoy diciendo que no. Mira, ayer me cargue mi ordenador a patadas. Bueno, no me lo cargue pero estuve a punto. Si quieres voy a tu casa y pruebo con tu ordenador, a ver si tengo más suerte. ¿Te parece eso bien?
> No, no. Mejor déjalo.