Domingo, 12 de marzo de 2006
Poco antes de que finalizara el 2005 harto de la programación decidí hacerle un boicot a la televisión. Dejar de absorber como un borrego todo lo que vomitara la pantalla. Ver solo aquello que mereciera la pena.
Y naturalmente esto me dejo mucho tiempo libre.
Una persona solo puede estar un máximo de horas al día en el gimnasio, nos vamos incorporando al mundo laboral y cada vez es más difícil quedar con los amigos, etc. Resultaba difícil ocupar ese tiempo ganado.
Así que cambie las horas que antes empleaba matando neuronas para asimilar nuevas ideas. Raro es el libro que no te proporciona una nueva idea, una nueva visión del mundo en la que antes ni siquiera habías reparado.
Acabo de terminar El consejo de hierro, de China Miéville.
Esta ambientado en un extraño mundo de fantasía, donde se mezcla magia y tecnología. Pero esto tiene poco que ver con la historia que se cuenta.
Cutter; un tendero que emprende la mayor aventura de su vida en busca de un mito: El consejo de hierro. No lo hace porque crea en sus ideales, sino por el amor de un hombre para el que parece no ser más que una distracción.
Una aventura que le viene grande, pero en la que participara pese a todo.
Ori; un revolucionario que vera la lucha desde sus entrañas. Utilizado en nombre de sus ideales.
Y Judah; intentando imponer sus buenas intenciones ante las decisiones de los demás.
El consejo de hierro y el Colectivo. Dos sueños en un mundo demasiado real.
Representan como grandes empresas pueden comenzar con algo aparentemente trivial ("Sin dinero no hay polvo"). Y como estas utopías no pueden sobrevivir mucho tiempo en el mundo real.
Por: Rufus Stunt Bum | Leido | Comentarios (0) | Referencias (0)